2 Febrero 2010

En el 0,18% del CGPJ no está la cucaracha

Posted by admin under: Actualidad ACCI CLM .

Cuando la digestión de la verdad se vuelve incómoda –es lo que tiene la intolerancia, que aboca a la dispepsia–, se le dispensa a la burguesía la píldora dorada de las estadísticas y su cocina administrativa. Las de la Tolerancia Cero, con Inmaculada Montalbán al micrófono, María Tardón a la percusión y los demás en sus puestos orquestados, nos dicen que sólo un 0,18% de las denuncias son falsas desde un estudio cuestionado. Eso es casi cero, luego se puede decir como se dice que no hay denuncias falsas. La pregunta entonces es, ¿queda en nuestro país comportamiento justo y ético (perdón por la alteración del orden público que generan estos palabros)? Que hay denuncias falsas es un hecho incontrovertible.

Esta no es una denuncia falsa: http://www.laopiniondemurcia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009042700_4_165228__Cartagena-Denuncia-marido-porque-quito-cucaracha-estaba-cama,

la cucaracha estaba sobre la cama y el marido no atendió los requerimientos de su esposa para abandonar el trabajo e ir a retirarla de allí. De ahí a considerar que el archivo de la causa sólo es sinónimo de que no se ha podido probar el maltrato que el marido ejerció necesariamente, dada su condición masculina, sobre la esposa va un abismo, el abismo del feminismo de medio pelo o de cuarto y mitad que se presenta como el colmo de la civilización cuando no es sino una variante cutre del totalitarismo y sus aprendices de brujo y una actualización repugnante del feudalismo de las malas novelas.

¿Cuántas denuncias de malos tratos y sus sentencias condenatorias expeditivas encuentran su única sustancia en un la llamó hija de la gran puta cuando le dijo lo de vas a ver a tus hijos cuando yo lo diga, el sabes que te puedo sacar los ojos y el voy a aprovecharme de mi condición de mujer todo lo que pueda con el aderezo del cabrón, maricón e hijo de puta? La flema inglesa ante el desaguisado es eso, inglesa.

Blanco White, describiendo los tiempos últimos de la Inquisición y el omnímodo poder eclesial, narraba la historia del novicio que en su juventud no supo resistirse a las invitaciones al baile durante una jarana granadina. Cuando muchos años después se le propuso para una canonjía, el breve informe desfavorable incluía una única frase: “Bailó en Granada”. Omnímodo, decía.

¿Cuántas medidas provisionales de divorcio se han dictado con el marco de una orden de alejamiento conseguida por una denuncia de esas de puta, guarra frente al cabrón, maricón que en el juicio se callan? Y pretenden que valoremos un estropicio legal como el que nos rige y nos insultan otra vez y reiteradamente con lo de machista (postmachista es más in), maltratador, etc.

Falsas no serán, pero ¡vaya morro!

One Comment so far...

Fidel Says:

11 Febrero 2010 at 10:14 am.

Esta bien poner de manifiesto la falta de justicia, y la existencia de denuncias falsas. Esta bien arrojar algo de luz sobre una ley estalinista que no solo no sirve para defender a nadie, si no que va directamente y desde el rencor, contra la otra parte del conflicto.

Pero solo encendeis la tenue luz de una linterna. Os falta atrevimiento. ¿Porque no explicar con claridad meridiana que ante una denuncia como la de la cucaracha, ese hombre pasó la noche en un sórdido calabozo sin entender que hacía allí dentro?. ¿Le habrá servido que un mes después un juez le diga que la pasó por nada?.

En mi caso personal, no hubo ni siquiera ese “hija de la gran puta”, mis únicas palabras fueron “quiero separarme y pedire la custodia compartida”. La noche siguiente dormí en un zulo de 2 x2 sin luz ni ventanas con solo un orinado jergón en el suelo como mobiliario. Hacía tiempo que había superado la separación que plantee, estoy logrando superar el hecho de no poder disponer aún de mi ropa, mis libros, mi música…de todo el bagage de 50 años de vida. Estoy en ello. Lo que estoy lejos de superar es aquella noche en negro (que no blanco). Fui tratado de forma mas que correcta por los agentes de la guardia civil, pero la pregunta ¿porque? resuena en mi cabeza cada día. Me ha servido, eso sí, para agradecer cada noche a quien corresponda, la suerte de disponer de un colchón donde reposar mis maltratados huesos.. Duermo caliente, ceno caliente. Y lo aprecio cada vez que lo hago. Pero que meda mucho.

Encended la luz, pero LA LUZ, no os conformeis con una linterna.

Muchas gracias. Fidel.

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