28 Diciembre 2009
Las típicas denuncias del divorcio o Mi (ex)mujer me denuncia lo normal
Posted by admin under: Actualidad ACCI CLM .
El día que fui a renovar el pasaporte a la comisaría y avisé a la funcionaria para que el trámite no se dilatara mientras tecleaba y miraba la pantalla, “tengo unas cuantas denuncias de mi exmujer, las típicas del divorcio”, ese día, digo, no empecé a preocuparme porque ya lo estaba seriamente. Resulta que al divorciarse en este país hay muchas posibilidades de pasar por la comisaría. Es una concesión que se hace a la mujer porque en algún momento no muy remoto aún eso fue visto como una gran consecución femenina. Fue cuando se modificó el Código Civil a raíz del conocido divorcio exprés y unos seis meses después de haberse promulgado la Ley de Violencia de Género (LVG). Corría el año 2005.
Las denuncias por maltrato y cualquier otra presentada por la mujer hacia su (ex)cónyuge o (ex)pareja se multiplicaron. Se empezaron a oír voces –ya se oían desde que se preparaba la ley– avisando de los riesgos de semejante entramado legal, riesgos que se confirmaron, pues se han ido conociendo casos de denuncias falsas que dieron con los huesos del (ex)marido en prisión. Con todo, esos casos reconocidos se pueden contar con los dedos de una mano. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), después de un estudio discutido de unas 500 sentencias, ha concluido que sólo un 0,18% de las denuncias muestra indicios de ser falso. Para el CGPJ son falsas aquellas denuncias puramente imaginarias. La voluntad dolosa es inherente al acto de la presentación de la denuncia. Ese porcentaje tan bajo afecta, sin embargo, a más casos de los que parece. Con una media de 150.000 denuncias de maltrato presentadas cada año desde que apareció la LVG, el 0,18% de ellas suponen 279 denuncias falsas anuales y 1115 en cuatro años. Se deriva de estas cifras que hay indicios para suponer que han pasado por prisión, o aún son retenidos ahí, más de cinco hombres –inocentes– denunciados en falso.
No hace falta retorcer las cifras para llegar a una conclusión semejante. Se utilizan las facilitadas por el CGPJ. Y con todo, el Gobierno, en la voz de su Delegado, hace ver, de forma muy clarificadora, que la misma denuncia puede contabilizarse hasta cuatro veces si se toman los números de aquí y de allá. Esto ya se había hecho saber por las asociaciones de afectados sin consecuencias para el cómputo periódicamente repetido desde las instituciones oficiales. Pero el Delegado del Gobierno –el mismo que presentó cifras trastocadas en las conclusiones de su publicación Mi marido me pega lo normal(1)– pretende que ahora sí las tengan para hostigar y demonizar a un juez que ha dado la cara al decir lo que muchos de ellos y ellas ya van diciendo cada vez más alto: que la LVG da armas muy peligrosas a quien tiene el deseo pero no la altura social para usarlas. Por bajo nivel social entendemos la dificultad para pensar en plural, pues la sociedad se puede analizar, desde otra perspectiva, como agregación de casos psicológicos (o familiares).
Que hay maltrato nadie lo discute; que hay tal número de maltratadores y ninguno de maltratadoras es lo que nadie puede seguir sosteniendo. Que la ley, las instancias oficiales y las subvencionadas lo sostienen en frente cerrado, es algo patente.